LA INDEPENDENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA & LA INDEPENDENCIA DE PUERTO RICO

En Puerto Rico, hay una noción general de que el independentismo puertorriqueño está en contra de los Estados Unidos de América. Una noción general errónea que lamentablemente ha contribuido al mal entendimiento de lo que es la independencia y así, entre otras cosas, impidiendo que el independentismo puertorriqueño se fortalezca. Pero a continuación quedará claro que todo lo anterior no tiene por qué ser así y el mismo 4 de julio y lo que implica, lo demuestra.

 

En primera instancia, el simple hecho de aspirar a la independencia de un país no implica inmediatamente que estés en contra del país del cual se aspira independizar. Es como decir que un hijo está en contra de sus padres por simplemente querer independizarse de ellos. En el caso de P.R. pues, aspirar a su independencia no implica estar en contra de los E.U.A.. Al contrario, nosotros los independentistas respetamos más a los E.U.A. que los mismos estadistas y estadolibristas. Esto por la sencilla razón de que compartimos con ese país la aspiración suprema que pueda tener cualquiera del mundo, que es su independencia y por la cual E.U. literalmente guerreó. Esto mientras que los estadistas y estadolibristas solo ven en E.U. como aquel que siempre nos va a resolver todos nuestros problemas, como si nosotros los puertorriqueños no tuviéramos la capacidad para valernos por nosotros mismos. Los E.U.A., al igual que P.R. tiene derecho a su independencia y merece el respeto de todos el hecho de que peleó y venció por su independencia. Para cualquiera que aspira a la independencia de su país, la independencia de E.U. es una inspiración y en P.R. nadie admira más a E.U. por eso que nosotros los independentistas puertorriqueños. Tanto ha sido así que el primer partido independentista que se fundó en P.R. (1912) fue fundado por ex estadistas (anexionistas), siendo el Lcdo. Rosendo Matienzo Cintrón el mejor ejemplo, que paso de ser un anexionista radical a un independentista radical.

 

No obstante lo anterior, E.U. ha violado el derecho de P.R. a su independencia y ante el mismo, nosotros los independentistas históricamente NO hemos demostrado ningún rencor contra E.U. y si un alto nivel de madurez cívica y política. Ciertamente hay unas excepciones como demostró los eventos en Jayuya y la Casa Blair en el 1950, ataque al congreso en 1954 y los actos de los macheteros, pero los independentistas hemos participado en todas las elecciones que se han llevado a cabo desde que E.U. se apoderó de P.R. en 1898. Incluso, desde 1914 hasta 1920 los independentistas éramos mayoría a través del Partido Unión de P.R. liderado por el prócer puertorriqueño independentista José de Diego. Desde 1920 al 1929 estábamos unidos a los estadistas por el bien de P.R. a través de la Alianza Puertorriqueña (coalición entre el Partido Unión y el Partido Republicano Puertorriqueño), desde 1932 al 1938 no éramos mayoría pero representábamos el partido más seguido que era el Partido Liberal Puertorriqueño (hijo del Partido Unión) liderado por el prócer independentista olvidado Antonio R. Barceló, y desde 1938 al 1944 también éramos mayoría a través del Partido Popular Democrático (hijo del Partido Liberal Puertorriqueño) que lamentablemente traicionó a Puerto Rico y por lo cual el prócer puertorriqueño independentista Dr. Gilberto Concepción de Gracia y otros, fundaron el Partido Independentista Puertorriqueño, que junto a las otras organizaciones independentistas ha mantenido viva la llama de la aspiración suprema de cada nación que es su INDEPENDENCIA. Las excepciones de los hechos anteriormente mencionados representan hechos que históricamente fueron necesarios para que E.U. respetará más a Puerto Rico y vale aclarar que fueron en contra del gobierno opresor estadounidense y no en contra del pueblo estadounidense. Sin esos hechos, seguramente nos respetarían mucho menos. O sea, se trata de la época del 1950, cuando en P.R. era ILEGAL tener la bandera puertorriqueña y por lo cual muchos puertorriqueños fueron a la cárcel por simplemente tenerla.

 

Por nuestro derecho a la independencia, siempre hemos recibido el apoyo de miles y miles de estadounidenses. Incluso, muchos de los cuales, al así hacerlo enfrentaron la cárcel, como Thelma Mielke, por ejemplo. Lo anterior ha sido de esperarse, pues no tan solo en la guerra de independencia de los E.U. participaron muchos puertorriqueños bajo orden española, sino que de la misma manera que nosotros los puertorriqueños independentistas respetamos a los estadounidenses por su independencia, ellos también nos respetan por aspirar a eso para nuestro país. Nos ven iguales y no inferior como nos quieren ver los estadistas y estadolibristas. Es por esto que muy probablemente los estadounidenses respetan más a los independentistas que a los estadistas y estadolibristas. Impresiona visitar E.U. y encontrar escuelas, calles, centros comunitarios, etc. nombradas en honor a puertorriqueños independentistas. En fin, nosotros los independentistas somos eternamente agradecido del pueblo estadounidense por apoyarnos en nuestra gesta libertaria. 

 

Uno de los beneficios principales de la independencia es que nos permite relacionarnos con cualquier país del mundo, incluyendo con el propio E.U.. Esto de la misma manera que este se relaciona con su antiguo colonizador Gran Bretaña. No hay razón alguna para P.R. no tener relación con E.U. y la independencia en todo caso, sería para mejorar la misma. Ni a P.R. ni a E.U. le conviene no tener relación con el otro. En E.U. viven millones de puertorriqueños que a pesar de las adversidades contribuyen a su enriquecimiento y de igual manera, en P.R. viven muchos estadounidenses que contribuyen al enriquecimiento de P.R.. La relación comercial entre E.U. y P.R. definitivamente seria mejorada con la independencia. En E.U. operan y seguirán operando muchas empresas puertorriqueñas, mientras que en P.R. los estadounidenses hacen lo propio, enfatizando que las inversiones que tienen en P.R. sobre pasa los billones de dólares. Inversión que no van a echar a perder simplemente con la llegada de la independencia y que en todo caso, sería para que la misma beneficie esas inversiones y todas las otras y no lo contrario. Si fuera así entonces los estadounidenses no estarían haciendo negocios en otros países independientes. Con la independencia, P.R. tendría su embajada en la capital estadounidense y cónsules por todo los E.U., mientras que E.U. tendría su embajada en San Juan. Solo con la independencia podrá P.R. y E.U. comunicarse de tú a tú sin que uno vaya por encima del otro.

 

En fin, nosotros los independentistas aspiramos para P.R. lo que los padres de la nación estadounidense aspiraron para su país y gracias al cual, son hoy día lo que son. Como lo celebran la suya cada 4 de julio los estadounidenses, algún día nosotros los puertorriqueños celebraremos nuestra independencia junto a los estadounidenses y todas las otras naciones libres del mundo.





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